Por el Dr. Esteban López Marinaro – Investigaciones Clínicas Cuyo
La investigación cardiovascular atraviesa un momento de enorme transformación. En los últimos años se ha consolidado una comprensión más profunda del papel que desempeña la proteína PCSK9 en la regulación del colesterol LDL y en el desarrollo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Este conocimiento ha permitido el desarrollo de estrategias terapéuticas cada vez más específicas, entre ellas la edición génica orientada a inhibir de manera permanente la actividad de este gen.
Diversos estudios publicados en revistas científicas de alto impacto han explicado cómo la inhibición de PCSK9 se ha convertido en uno de los pilares terapéuticos más prometedores de la última década. Investigaciones en ScienceDirect han descrito la relevancia fisiopatológica de PCSK9 como punto clave en la prevención de enfermedad cardiovascular, mientras que trabajos difundidos por European Heart Journal profundizan en su impacto sobre el riesgo residual y en la necesidad de terapias más efectivas en pacientes con hipercolesterolemia familiar o refractaria. Por otro lado, artículos recientes de Springer analizan el lugar que ocupa la terapia génica y la edición de bases en la medicina cardiovascular moderna.
En este contexto surge VERVE-102, una terapia en investigación que utiliza edición génica dirigida al hepatocito con el objetivo de disminuir de manera estable y sostenida la producción de PCSK9. Si bien estos abordajes aún se encuentran en estadios tempranos de estudio, representan una evolución natural de los avances obtenidos con las terapias biológicas actuales, que ya demostraron el valor clínico de apuntar a este mecanismo molecular.

VERVE-102: resultados preliminares y fundamentos biológicos
VERVE-102 es una terapia basada en edición genética que busca producir un cambio permanente en el gen PCSK9 dentro de las células hepáticas. Este enfoque podría reducir el colesterol LDL mediante un solo procedimiento, reemplazando potencialmente tratamientos crónicos que requieren alta adherencia. En el ensayo preliminar publicado en medios internacionales participaron catorce personas con hipercolesterolemia familiar, todas ellas con riesgo cardiovascular elevado y con necesidad de estrategias terapéuticas más efectivas.
Los resultados iniciales mostraron una reducción del LDL que osciló entre el 21 y el 69 % según la dosis administrada, sin reportes de efectos adversos graves en esta etapa. Aunque estos datos son alentadores, deben interpretarse con la prudencia que corresponde a un estudio pequeño, sin revisión por pares y en una fase muy temprana de desarrollo. A diferencia de las estatinas o los inhibidores monoclonales de PCSK9, la edición génica plantea un paradigma completamente distinto: intervenir una vez para obtener un efecto de larga duración, con impacto directo en la síntesis hepática de la proteína.
Este carácter permanente explica tanto el potencial beneficio clínico como la necesidad de superar estrictos procesos regulatorios. Será indispensable evaluar seguridad a largo plazo, off-target effects, estabilidad del efecto terapéutico, respuesta inmunitaria y comparaciones sólidas frente a terapias ya consolidadas. La evidencia disponible en revistas científicas demuestra que PCSK9 es un objetivo terapéutico robusto, pero la edición génica representa una capa adicional de complejidad que exige validación rigurosa.
Qué significa este avance para profesionales de la salud y para la población general
Para quienes trabajamos en cardiología y medicina cardiovascular, estos avances en el área del cardiometabolismo, abren la posibilidad concreta de contar con un enfoque terapéutico que reduzca la dependencia de tratamientos diarios, mejore la adherencia y disminuya las variaciones en la respuesta clínica. Si la evidencia futura confirma su eficacia y seguridad, este tipo de terapias podría disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en poblaciones seleccionadas, especialmente aquellas con hipercolesterolemia genética o con elevado riesgo residual pese a tratamiento óptimo.
Sin embargo, es importante reconocer que aún estamos en una etapa exploratoria. Los datos disponibles son insuficientes para su uso clínico generalizado y falta recorrido para determinar si la reducción de LDL obtenida se traduce en menor incidencia de infarto, accidente cerebrovascular o mortalidad cardiovascular. También será fundamental el análisis de accesibilidad, costos, logística y disponibilidad global.
Para la población general, este avance puede interpretarse como un paso significativo hacia tratamientos más personalizados y efectivos, pero no debe generar la falsa sensación de que la prevención cardiovascular se resuelve únicamente con intervenciones biotecnológicas. La alimentación equilibrada, la actividad física, el abandono del tabaco y el control de comorbilidades siguen siendo las bases más sólidas para la protección cardiovascular. El futuro de estas terapias debe integrarse dentro de una estrategia preventiva más amplia y nunca reemplazar los pilares fundamentales de la salud.
La edición génica aplicada al colesterol representa un horizonte apasionante y aún en desarrollo. Requiere prudencia, evidencia sólida y un análisis equilibrado que combine entusiasmo científico con responsabilidad clínica.
Referencias bibliográficas
- Abifadel M, et al. The discovery of PCSK9 as a pivotal point in the prevention of cardiovascular disease. ScienceDirect. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666667725003897
- Sabatine MS, et al. PCSK9 inhibition and cardiovascular risk reduction. European Heart Journal. 2025. Disponible en: https://academic.oup.com/eurheartj/article/46/35/3420/8181142
- Musunuru K, et al. Gene editing in cardiovascular disease: therapeutic opportunities and challenges. Springer. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s40291-024-00768-0