Por el Dr. Esteban López Marinaro – Investigaciones Clínicas Cuyo
Durante las últimas décadas, la angioplastia coronaria con colocación de stents farmacológicos transformó el tratamiento de la enfermedad coronaria. Estos dispositivos permiten restablecer el flujo sanguíneo y mantener abierta una arteria que se encuentra estrechada u obstruida, por lo que actualmente constituyen una de las herramientas más utilizadas en cardiología intervencionista. Sin embargo, la investigación cardiovascular continúa avanzando y plantea una pregunta cada vez más relevante: ¿es necesario dejar siempre una estructura metálica permanente dentro de la arteria?
Los resultados recientes del estudio SELUTION DeNovo vuelven a poner en discusión esta posibilidad. Una estrategia basada en balones liberadores de sirolimus, acompañada por la colocación de un stent únicamente cuando fuera necesario, obtuvo resultados comparables a la implantación sistemática de stents farmacológicos en determinados pacientes con síndrome coronario agudo. Este concepto, conocido como leave nothing behind, podría representar una nueva etapa en la evolución de las intervenciones coronarias, aunque todavía debemos analizar sus resultados con prudencia y continuar esperando información de seguimiento a largo plazo.

El stent farmacológico y el desafío de los eventos tardíos
Los stents farmacológicos modernos presentan excelentes resultados y continúan siendo el tratamiento estándar en una gran proporción de las intervenciones coronarias. Su estructura metálica funciona como un soporte que mantiene abierta la arteria, mientras que el fármaco que recubre el dispositivo disminuye la proliferación del tejido y el riesgo de reestenosis.
A pesar de sus beneficios, un stent continúa siendo un implante permanente. Su presencia puede asociarse, aunque con una frecuencia realmente baja, con reestenosis dentro del dispositivo (5 a 10% en lesiones no complejas), trombosis tardía o muy tardía (0.5 a 1%), neoaterosclerosis (más allá de los 3 a 5 años del implante siguen siendo muy bajas) y limitaciones para futuras intervenciones sobre el mismo segmento arterial.
El diseño del estudio SELUTION DeNovo se fundamentó precisamente en esta observación. Aunque los resultados de los stents farmacológicos son muy favorables, persiste una tasa anual de eventos relacionados con la lesión tratada durante el seguimiento prolongado. Por este motivo, existe un interés creciente en desarrollar estrategias que permitan administrar un fármaco antiproliferativo a la pared arterial sin dejar necesariamente una plataforma metálica permanente.
¿Qué es un balón liberador de sirolimus?
Un balón liberador de fármaco es un catéter de angioplastia cuya superficie contiene una sustancia antiproliferativa. Cuando el balón se infla en el lugar de la lesión, el medicamento se transfiere hacia la pared arterial. A diferencia de un stent, el balón se retira al finalizar el procedimiento. De esta manera, la arteria recibe el tratamiento farmacológico, pero no queda cubierta por una estructura metálica.
El dispositivo estudiado en SELUTION DeNovo utiliza sirolimus, un fármaco que inhibe la proliferación celular y que ya se emplea ampliamente en los stents farmacológicos. La tecnología incorpora microreservorios de polímero biodegradable que permiten una liberación controlada del medicamento durante aproximadamente 90 días. El objetivo es reducir la respuesta proliferativa que puede provocar una nueva obstrucción, mientras se preservan la anatomía, la movilidad y la capacidad natural de remodelación del vaso sanguíneo.
¿Cómo se realizó el estudio SELUTION DeNovo?
SELUTION DeNovo fue un estudio internacional, multicéntrico, aleatorizado y abierto, diseñado para comparar dos estrategias de intervención coronaria. Los pacientes fueron asignados a un tratamiento con balón liberador de sirolimus y colocación provisional de stent, o a una estrategia convencional con implantación sistemática de stent farmacológico.
El ensayo principal incluyó más de 3.300 participantes tratados en 62 centros de 12 países de Europa y Asia. Los pacientes presentaban lesiones coronarias nuevas, denominadas lesiones de novo, en vasos con diámetros de entre 2 y 5 milímetros.
El criterio principal de valoración fue la falla del vaso tratado al año, un resultado combinado que incluyó muerte de causa cardíaca, infarto relacionado con el vaso tratado y necesidad de una nueva revascularización motivada clínicamente.
En la población general del estudio, la falla del vaso tratado ocurrió en el 5,3 % de los pacientes asignados a la estrategia con balón y en el 4,4 % de quienes recibieron stents farmacológicos. Estos resultados alcanzaron el criterio estadístico de no inferioridad establecido por el protocolo en el análisis por intención de tratar. Además, aproximadamente el 80 % de los pacientes tratados inicialmente con el balón pudieron completar la intervención sin necesidad de recibir un stent.
¿Qué se observó en los pacientes con síndrome coronario agudo?
Un subanálisis preespecificado del estudio evaluó particularmente a pacientes con infarto sin elevación del segmento ST o angina inestable.
En esta población se analizaron aproximadamente 1.089 pacientes. De ellos, 553 fueron asignados a la estrategia con balón liberador de sirolimus y 529 a la implantación sistemática de stent farmacológico. La mayoría había presentado un NSTEMI, mientras que aproximadamente una cuarta parte había ingresado por angina inestable. Al año de seguimiento, la falla del vaso tratado se presentó en el 5,3 % de los pacientes del grupo tratado con balón y en el 4,9 % del grupo que recibió stent.
La muerte cardíaca fue del 0,6 % con el balón y del 0,8 % con el stent. El infarto relacionado con el vaso tratado ocurrió en el 3,1 % y el 2,8 %, respectivamente, mientras que la necesidad de una nueva revascularización fue del 3,1 % frente al 2,7 %.
Estas diferencias fueron pequeñas y los eventos fueron poco frecuentes en ambos grupos. Los investigadores no identificaron nuevas señales de seguridad durante el primer año de seguimiento. Sin embargo, el 21 % de los pacientes asignados al balón necesitó finalmente un stent de rescate. Este dato es importante, porque demuestra que la estrategia no consiste en evitar el stent en todos los casos, sino en utilizarlo de manera selectiva cuando el resultado de la preparación de la lesión no es adecuado.
La preparación de la lesión continúa siendo determinante
El éxito de una angioplastia con balón liberador de fármaco depende en gran medida de la preparación previa de la lesión. Antes de administrar el sirolimus, la placa debe dilatarse correctamente y debe comprobarse que la arteria presenta un flujo adecuado, una estenosis residual aceptable y ausencia de disecciones que comprometan la seguridad del procedimiento.
Cuando el resultado no es satisfactorio, la colocación de un stent continúa siendo necesaria. Por eso hablamos de una estrategia con stent provisional y no de una eliminación absoluta de estos dispositivos.
La selección del paciente, las características de la lesión, la presencia de calcio, el tamaño del vaso, la calidad de la expansión y la experiencia del operador son factores centrales. En determinados casos también puede ser útil recurrir a imágenes intracoronarias, como la ecografía intravascular o la tomografía de coherencia óptica, para comprender mejor la anatomía y optimizar el tratamiento.
¿Cuáles podrían ser los beneficios de no dejar un stent?
Una estrategia que evite un implante permanente podría preservar mejor la fisiología natural de la arteria, permitir su remodelación y facilitar una eventual intervención futura.
También podría disminuir determinados eventos muy tardíos vinculados con la presencia de una estructura metálica, como la neoaterosclerosis o la trombosis del stent. No obstante, estos beneficios son todavía hipotéticos y deberán confirmarse mediante seguimientos más prolongados.
Esta distinción es fundamental. El resultado favorable al año nos permite afirmar que la estrategia es factible y que, en los pacientes estudiados, presentó resultados clínicos cercanos a los obtenidos con stents. Sin embargo, todavía no demuestra que sea superior ni que reduzca los eventos cardiovasculares a largo plazo.
¿Qué limitaciones debemos considerar?
Los resultados deben interpretarse dentro del diseño y de los criterios de selección del estudio.
La investigación no incluyó pacientes con infarto con elevación del segmento ST, lesiones del tronco coronario izquierdo, oclusiones coronarias crónicas, lesiones en puentes coronarios ni reestenosis dentro de stents previos. Por lo tanto, las conclusiones no pueden trasladarse automáticamente a todas las situaciones clínicas. Además, aunque el estudio alcanzó la no inferioridad en el análisis por intención de tratar, el análisis por protocolo no confirmó este resultado. Esto obliga a evitar interpretaciones excesivas y destaca la importancia de respetar criterios técnicos estrictos para la selección y el tratamiento de las lesiones.
También debemos recordar que la necesidad de repetir una revascularización fue numéricamente algo mayor con el balón en el estudio general, aunque las tasas absolutas fueron bajas.
Finalmente, los resultados disponibles corresponden principalmente al seguimiento de un año. El estudio continuará observando a los pacientes durante cinco años, un período necesario para determinar si evitar el implante metálico se traduce realmente en menos complicaciones tardías.
¿Estamos frente a un cambio en la cardiología intervencionista?
Los resultados del SELUTION DeNovo no indican que los balones liberadores de sirolimus deban reemplazar inmediatamente a los stents farmacológicos. Los stents continúan siendo dispositivos seguros, eficaces y fundamentales para el tratamiento de una gran variedad de lesiones coronarias.
Lo que el estudio aporta es la posibilidad de avanzar hacia una estrategia más personalizada. En determinados pacientes, con lesiones correctamente seleccionadas y preparadas, podría ser posible administrar el tratamiento antiproliferativo necesario sin dejar un implante permanente. En otros casos, la estructura del stent seguirá siendo indispensable para mantener la seguridad y el resultado de la intervención.
Una nueva evidencia que deberá consolidarse
SELUTION DeNovo representa uno de los estudios más importantes realizados hasta el momento sobre balones liberadores de sirolimus en lesiones coronarias nuevas.
El subanálisis en pacientes con infarto sin elevación del segmento ST o angina inestable muestra que una estrategia de balón con colocación selectiva de stent puede obtener resultados favorables al año. Esto amplía un campo que, hasta ahora, tenía evidencia más consolidada en la reestenosis intrastent y en determinados vasos pequeños.
No obstante, la aplicación clínica deberá realizarse de forma progresiva, respaldada por una adecuada selección de pacientes, una preparación rigurosa de la lesión y la experiencia del equipo de cardiología intervencionista.
La posibilidad de tratar una arteria sin dejar un dispositivo permanente es científicamente atractiva, pero su verdadero valor dependerá de demostrar que este beneficio conceptual se traduce en mejores resultados clínicos durante los próximos años.
La investigación médica permite formular estas preguntas, evaluar nuevas tecnologías y comparar sus resultados con los tratamientos que actualmente consideramos estándar. Esa es la base para que cada avance pueda incorporarse de manera segura, responsable y centrada en las necesidades de los pacientes, principios que también forman parte del propósito de Investigaciones Clínicas Cuyo.
Bibliografía
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